El presidente que no ama a la niñez

Niños
López

Claro y Conciso

Alberto Castelazo Alcalá

@Castelazoa

En estos tres años de gobierno, el presidente López Obrador, ha demostrado acuciosamente su antipatía por las niñas y los niños, su menosprecio por sus derechos, y se ha esmerado desde su posición de poder, en quitar todo el apoyo institucional que se ha venido ganando, con muchas dificultades, en los últimos sexenios. Hoy tiene en la mira al Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA).

Comenzó decidiendo la derogación de las estancias infantiles inscritas en el sistema nacional de estancias infantiles, cuyo objetivo era atender la enorme demanda de servicios y de cuidados a infantes particularmente de familias pobres, sin seguridad social, imposibilitadas en acceder a estancias infantiles privadas. 303.956 niñas y niños quedaron sin estancia infantil. Mal presagio.

Otro ejemplo es no haberse conmovido por las repercusiones de su decisión de cancelar la compra de medicamentos oncológicos para niñas y niños, afectando a más de 20.000 pacientes que son atendidos en hospitales públicos. Las organizaciones de padres de familia afirman que hay una escasez de 39 claves de medicamentos para tratar el cáncer infantil y que la falta de suministro ya ha provocado la muerte de alrededor de 1600 niñas y niños. Es inadmisible no haya pensado que las consecuencias de dejar de comprar estos medicamentos derivaría en una tragedia.

Y la lista de yerros está marcada esta semana con la decisión de desaparecer el SIPINNA. Su pretensión es “integrarlo” al DIF; en realidad lo está desapareciendo. El SIPINNA tiene como objeto establecer instrumentos, políticas, procedimientos, servicios y acciones de protección de los derechos de niñas niños y adolescentes. El DIF es una instancia de asistencia social. Son enfoques distintos y contrapuestos. El sistema instrumenta políticas para la garantía y protección integral de los derechos de niñas niños y adolescentes en los tres órdenes de gobierno. Si bien el DIF forma parte del Sistema, también las secretarías que están directamente involucradas en la promoción, protección, prevención y participación de los derechos humanos de las personas menores de 18 años de edad.

Quien gobierna debería entender la diferencia sustantiva y adjetiva de las funciones del SIPINNA y el DIF, respetar un derecho que las niñas y los niños han logrado. Su obligación es gobernar respetando la Ley, ojalá el Congreso de la Unión no lo permita y llame a cuentas.

Las organizaciones de la sociedad civil defensoras de los derechos de la niñez tienen que impedir este retroceso que incumple la Convención sobre Derechos de la Niñez y las recomendaciones del Comité de Derechos de la Niñez de Naciones Unidas para el diseño del Sistema.

México es uno de los países que disputan el primer lugar en pornografía infantil, en trata de personas menores de 18 años con diversos fines de explotación, las niñas indígenas siguen siendo vendidas por sus padres. En lugar de fortalecer los programas y políticas públicas para construir la ciudadanía de niñas y niños, para resolver la desigualdad social que les marcará toda su vida, en lugar de decidir gobernar para las nuevas generaciones, se pretende borrar con un decreto todo un proceso legislativo construido por años. López Obrador pasará a la historia como el presidente que se esforzó en derogar los derechos de las niñas y niños de México.

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